No sabes la impotencia que tengo. Lo que me ha costado mirarte a la cara sin pensar en todo el daño que me has hecho. No sabría expresar lo mal que me he sentido. Pero tu no sabes nada, no sabes lo que he llorado para que todo saliese bien. Simplemente te dedicas a decir que cada uno por su lado, sin dar la cara y siendo un cobarde.
Cuando te he visto irte, he pensado en correr e ir a por ti. ¿Para qué? No lo sé, porque soy así de gilipollas.. Pero eso lo hubieses querido tu, yo ya estoy harta de llorar por las esquinas, de no sonreír cuando veo a quien de verdad me importa. Ya no, esto se acaba aquí.
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